El bufete sella una alianza con la ‘legaltech’ italiana para acercar el uso de herramientas de IA a los abogados e identificar las principales fuentes legislativas en el ámbito del derecho civil.
La legaltech italiana Lexroom da un nuevo paso en su desembarco en España con la firma de un acuerdo estratégico con Fuentes Lojo Abogados, un despacho con más de seis décadas de trayectoria, para desarrollar soluciones de inteligencia artificial aplicadas al derecho civil e inmobiliario.
El acuerdo contempla la implicación activa del bufete madrileño en la validación de fuentes jurídicas y en la mejora funcional de la plataforma de Lexroom, con el objetivo de entrenar sistemas de IA alineados con la práctica real del asesoramiento civil e inmobiliario. Se trata de un ámbito especialmente intensivo en documentación y análisis jurisprudencial, donde los márgenes de eficiencia son relevantes para la competitividad de los despachos.
Esta alianza se produce en un contexto en el que la adopción efectiva de la IA jurídica sigue siendo desigual. Según datos del Global LegalTech Hub, menos del 45% de los bufetes españoles aprovecha estas herramientas de forma sistemática. En áreas como civil e inmobiliario, ese retraso tiene un impacto directo en tiempos de respuesta y costes operativos.
Fuentes Lojo señala que la integración de la tecnología ya está teniendo efectos medibles en su organización interna. «Antes, una parte importante del tiempo del equipo se iba en búsquedas y revisiones imprescindibles pero muy intensivas. Con Lexroom hemos logrado reducir esos tiempos de forma significativa», explica Alejandro Fuentes-Lojo Rius, socio director del despacho.
El ahorro de tiempo se concentra en tareas como la localización de jurisprudencia, la revisión normativa o el análisis documental, liberando recursos para funciones de mayor valor añadido.
Desde la perspectiva de Lexroom, la estrategia pasa por focalizar la aplicación de la IA en áreas concretas del derecho y ajustar progresivamente los procesos. Miguel Melgarejo, responsable de la firma en España, apunta que la automatización de tareas repetitivas permite reducir errores y homogeneizar la calidad del trabajo, con un efecto inmediato en la percepción del cliente y, a medio plazo, en la capacidad del despacho para asumir mayor volumen sin deteriorar el servicio.
En el marco del debate sobre el impacto de la IA en la abogacía, ambas partes subrayan que la tecnología no sustituye al profesional, sino que amplía su capacidad de análisis y respuesta. El criterio jurídico y la supervisión humanasiguen siendo elementos centrales, especialmente en un contexto de creciente escrutinio sobre la fiabilidad de las herramientas de IA y la transparencia de las fuentes utilizadas.




